A cabezazos contra las costillas

Mi derrotado corazón busca el calor dentro de mi pecho
mientras tus piernas se abren al amor de otro maltrecho,
llora a gritos dándose cabezazos contra las costillas,
soñando con que algún día seas tú quien le saque las astillas.

Desde aquel ayer han pasado más de mil años, cigarro tras cigarro,
copa tras copa, ahogando mi poca vida que olvidaste tirada en el barro,
y es desde aquel ayer que trato de moldear tu cuerpo con él,
calado de dolor hasta las entrañas, untado en el pan la hiel.

Ya no habrá a quien cambiar unos pendientes por un beso,
y desde entonces a dios malvendo “socorros” al peso,
aullando en la ventana desde la que tantas lunas veíamos en la cama,
abrazados al parasiempre tan débil como la más débil rama.

Rotos tengo los nudillos de la mano de llamar a tu puerta,
acurrucado en el quicio sólo te oigo gemir, desde tu huerta,
sin fuerzas para alzar la voz en tu nombre, para echar una lágrima,
espero a la guadaña y su señora, ¿qué es esa luz tan paupérrima?

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