Camino de las cocheras

Te quiso contigo, pero tú veías el cielo de otro color. El otoño se estrenaba con una fina lluvia, pero aunque aún hacía calor ahí fuera el salón parecía una cámara frigorífica. Te pidió que no lo hicieras, que no escupieras esas malditas palabras, el muy desgraciado. Ignoraba que ya no había vuelta atrás, las sábanas desprendían el hedor de otro y tu valor sólo te dejó decir que era ya tarde. Tus ojos quisieron mostrar un falso arrepentimiento, buscando los suyos, abriendo camino entre su llanto mudo, pero andaban perdidos en el vacío de la habitación. El silencio era ensordecedor, apuñalando los tímpanos con violencia, quisiste decir algo pero las palabras se te quedaron atravesadas en la garganta, incapaz de derramar una sola lágrima y mostrar algún tipo de clemencia. Se levantó del sofá, fue hasta el mueble-bar, lo abrió, quitó el tapón de una botella y de espaldas pegó un par de tragos largos, con calma, luego la estrelló contra la pared. Soltaste un grito, llevándote las manos a la cara para callarlo, pero también era tarde. Cogió el pasillo y dejando la puerta abierta de casa llamó al ascensor. Saliste detrás al descansillo, más por pena que por gloria, pero no recibiste ni una fría mirada, solo pudiste ver su espalda, era un tipo grande que de repente había encogido. El elevador se lo tragó con todas sus esperanzas cayendo a los infiernos, precipitándose al más profundo de los abismos.

La calle había dejado de ser cálida, olía a humedad, a miedo, a miseria y a sangre, el mundo ya no era un sitio tan amable para vivir, el mismo cielo que parecía teñido para ti, a él se le caía encima. Las Torres Kio, inclinadas, parecían mostrar su compasión. Se sentó a los pies de la estatua de la plaza de Castilla y encendió un cigarro, deseó expulsar con el humo todos sus recuerdos, sacarte de su cabeza, olvidarte de sí, arrancarse el corazón que con furia golpeaba su pecho inerte, deseó vomitar tu cara sobre el asfalto y borrarla a patadas, deseó la muerte, deseó acercarse hasta el borde y asomarse a la entrada del túnel, deseó caer al vacío y deseó que fuera mientras pasaba un autobús vacío, camino de las cocheras.

Anuncios

2 comentarios en “Camino de las cocheras

  1. guadalupe dijo:

    YA SABES OTRA "FACETA" MÁS DE MI VIDA… Y NO SÉ SI TE QUEDA ALGUNA MÁS POR DESCUBRIR… IMAGINO QUE SÍ, TODOS TENEMOS DEMASIADOS SECRETOS POR CONTAR.
    Aprendí, por terrible curiodsidad, a evadirme de la realidad e ir a dònde nadie me puediera alcanzar.Sólo yo sé como ir y como abrir la puerta, no consigo recordar nada, sòlo sé que cuando abro los ojos lo que aquì pido a gritos desesperadamente, allì me lo conceden… No sé qué me da que me hace volar…
     
    ESPERO QUE TE ANIMES ESTOS DIAS DE VACACIONES; DESCANSA, DUERME, NO HAGAS NINGUN ESFUERZO NI TE CANSES, COME Y BEBE Y SOBRETODO PASALO MUY BIEN, DISFRUTA Y NO LE DES VUELTAS AL COCO. CREO QUE ESTO NO CAMBIARÁ TU ESTADO DE ÁNIMO PERO QUE SEPAS QUE SI ME NECESITAS PUEDES CONTAR CONMIGO Y QUE A PESAR DE NUESTROS "RIFIRAFES" ERES UN BUEN TIO Y ME MOLA EMBORRACHARME CONTIGO, JAJA!!
     
    AMI, CUIDATE Y SÉ FELIZ.
     
    UN BESITO.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s