Gilipollas

Hacía mucho tiempo que había olvidado ese rasgo de mi estúpido rostro y sin embargo fue de nuevo una mujer quien me recordó que tenía cara de gilipollas, necesitó sólo un par de segundos para hacerme hurgar en la memoria y sacar la careta de ese bolsillo en el que no meto la mano ni para buscar un último pitillo. Un gran gilipollas. De pequeño rodaba por las calles la leyenda urbana de que gilipollas significaba sin-pene: gili=sin, pollas=pene. Más tarde el tiempo desmontó aquella teoría cuando intenté perder la virginidad y costó dios y ayuda meter aquel trasto. Quizás por eso se me quedó esta cara que paseo allá por donde voy. Y haciendo un esfuerzo como el que aprieta en el inodoro agarrándose las pantorrillas, recordé también que en mi adolescencia tenía un ridículo diario algo breve llamado “Tristes memorias de un gilipollas”, rótulo ideal para el cartel de una película cualquiera de Woody Allen, personaje con el que además compartía similitudes de ciertos rasgos de gilipollas. Gilipollas, sí, pero no tonto, como ya le dije, o imaginé que le decía, a una novia que tuve, ahora felizmente separada de mí, cuando me la jugó y quise darme cuenta: seré gilipollas pero no tonto. Finalmente hice el tonto para después quedarme con cara de gilipollas. Si ser gilipollas estuviera remunerado hoy sería insultántemente rico.

Los años hicieron que la careta de gilipollas que me había acostumbrado a llevar se fuera mimetizando con la carne, los cartílagos y los huesos del cráneo, empezó a crecer pelo por doquier a lo largo, más que ancho, de mi cara y comencé a beberme los cubatas en mis gafas de culo de vaso. Cambié de casa y olvidé limpiar los espejos (ya no se fijaban en mí) y con el olvido se fue mi conciencia de mi cara de gilipollas, y así hasta la fecha que no había vuelto a hacer acto de presencia. Rememorado de nuevo alcancé a ver cuan gilipollas había sido, y de nuevo, lamentándolo mucho, era consciente de que nunca había dejado de ser un gilipollas, porque gilipollas es el que hace gilipolleces, porque gilipollas se nace, no se hace. Así que supongo que arrastraré mi careta de gilipollas hasta que un novio celoso o cualquier otro borracho me la arranque a puñetazos por meterme donde no me llaman, porque soy gilipollas.

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Un comentario en “Gilipollas

  1. Pedro dijo:

    Nunca fuiste gilipollas y no lo eres. Quizás tengas la valentía de hacer cosas y el resultado a veces no es el esperado, y la cara de gilipollas nunca debe ensombrecer la valentía.
    Un abrazo.
    Pedro

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