La próxima vez deja la nevera abierta

Fue cuanto menos curioso, y es que ya entrada la primavera la vida de Dave se enfrió hasta congelarse, literal y metafóricamente, porque entonces hizo frío, mucho frío. Terminó la primavera y poco a poco pasaron el verano primero y el otoño después hasta llegar de nuevo el invierno. Pero todo eso ocurrió ahí fuera, al otro lado del grueso cristal del incómodo congelador en el que él se encontraba, donde nada cambiaba desde que sin ser consciente de ello entró en él; tantas fueron las cosas que sin embargo habían mutado que no parecía una maldita nevera sino más bien un pozo, un túnel sin salida ni luz ni máquina de café ni expendedor de tabaco ni cenicero por lo tanto.

Quizás aquel pozo sería el cenicero si Dave fuera una colilla mal apagada como parecía ser. Una nevera sin puertas donde lo más probable que ocurriera es que la pequeña bombilla que aún permanecía encendida se fundiera. Entonces es cuando Dave fue consciente de lo ocurrido y se preguntara “cómo hemos llegado a esto”. Pero no había quien pudiera responderle, ni un eco siquiera que lo repitiera para alargar una estúpida esperanza. No le tocaba más que esperar y acomodarse todo lo que pudiera, buscó algo que enfriara su boca y calentara su gaznate, pero no había ni whisky ni hielo, si quería salir de esa debía tomárselo a palo seco y no el alcohol precisamente.

En cualquier caso, salir de aquel sitio no es tan difícil, pero está claro que depende de la situación de uno mismo, los puntos de vista cambian muchas veces. Desde fuera se ve la puerta, desde dentro no, y Dave desconoce cómo demonios se había metido en esa. En algún momento se le inflarán los cojones y se levantará, Dave tiene un buen genio cuando se le inflan los pies, pero ahora está hibernando, demasiada niebla en su cabeza probablemente como para ver nada claro. Quizás sea por eso, la tenue luz que se refleja en la neblina, que deja entrever lo que no es. Quizás cuando las falsas apariencias se evaporen Dave se levante y tire abajo los muros que le atrapan, quizás cuando la bombilla se funda.

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Un comentario en “La próxima vez deja la nevera abierta

  1. amparo dijo:

    Me parece un magnífico relato. Magia es expresar metaforicamente emociones inenarrables. Con neveras y bombillas que se funden o no.
    No dejes de escribir! Lo bordas!

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