Una buena fritura

Buenas expectativas y mejores esperanzas te dieron ahí fuera Dave. Pero al final, tras muchas semanas de práctica, se te consumieron desde dentro las razones para no volver a encenderte otro cigarrillo. Y mientras expulsas el humo, de los tres es tu ojo derecho el que mantiene la calma y no llora, con una relatividad y conciencia de la que, en el fondo, tampoco éste sabe porqué te dura todavía la anestesia de la cirugía en ese lado tras todo ese tiempo, y no porque seas zurdo.

Un verano cojo y tuerto, aislado por las paredes de tu vaquería, ocupando tu tiempo y tu estómago entre rompecabezas y pastillas para no soñar, y la televisión puesta bajito. Dave, te quedaste con las ganas de conseguir un par de recortadas para ayudar en su huída al Toro de la Vega, y de paso bajarnos luego a Valencia y aclarar ante las masas dónde podrían encenderse los pitones la próxima vez.

Días duros algunos como toro que eres, en los que cuentas los minutos para volver a encenderte el siguiente cigarrillo. Días en cuyas mañanas intentas levantarte y acabas llorando de rabia por no ser capaz de hacerlo, porque los dolores, desde los riñones de tu espalda hasta la frente de tu maldito cráneo, no te lo permiten. Muchos de los recuerdos que te rompieron los huesos dan buena cuenta de ello, siempre tuviste algo de memoria.

Pero por tus cojones que te levantarás, dentro de un rato o de unos días, cuando vuelvas a coger fuerzas. Te levantarás aunque sea con el pie izquierdo y los primeros metros los hagas de rodillas en el suelo. Lo sabes porque tu cabeza quiere hacer muchas cosas, tantas que no caben, y entonces yo te ayudaré.

Dave, no queda nada, sólo es cuestión de meses, o eso dicen. Qué no sabremos de largos viajes, mejores fiestas, de barbacoas y frituras y de peores resacas. Ya sólo faltan siete sesiones de treinta, treinta sesiones por defecto para freírnos el cerebro por igual, ¿acaso todos calzamos un treinta?, ¿pensamos con los pies o acaso es el mismo órgano o extremidad para todos?

Bien sabemos la talla que calzas y sobrepasa ese treintena. Quizás sea demasiado largo para pensar en nada más. Ya nos lo dijeron, cuando acabes con la terapia te irás encontrando mejor, al menos durante una temporada…

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