So bring it on

Te colaste silbando y sin entrada, con esa petaca de aguardiente en tu bolsillo.
Como música de cañerías en una ciudad de desagües congelados, detenida en el tiempo y sin espacio presente, en la que un ciego apenas siente lo que a sus oídos llega, perdiendo los ojos por no gustarle sus vistas, y aún así disfrutar de esa música tan suya como rota.

Te colaste con los bolsillos vacíos, sabiendo aun así que lo hacías de prestado.
Llegaste con la boca pequeña para no llamar la atención y sin embargo acabaste sobre el escenario pidiendo disculpas a gritos, no porque estuvieras afónico sino por incapacidad auditiva de los allí presentes, tan sordos como ellos solos, como lo están las masas de sus extremos.

Te colaste por la puerta de atrás, sin dar la talla a pesar del número que calzas.
Entraste en traje y corbata, llevando las luces de prestado y unos zapatos para pisar arenas movedizas. Alguna vez llegaste a tocar algo que ahora te queda demasiado grande e intentas mantener la cabeza fría, sin embargo resbalas a cada paso. Quisiste estar más cerca y acabaste más lejos aún.

Te colaste sobrio, queriendo ser alguien en un mundo repartido a tus espaldas.
Porque la música era ese mundo, a pesar de la ebriedad en la gente presente, y con esas te abriste hueco sin pestañear. Tocaste techo y dejaste tu firma, pero un público falto de talla carece del aprecio a su paladar. Saliste por donde entraste, y aun así bien sabes que hiciste todo lo que tenías en tu mano.

Silbando te fuiste con alguna copa de más en tus entrañas.
Saliste por donde entraste, y lo que ella te dio no te lo quita nadie.
So bring it on.

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Eblouie par la nuit

ZAZ

Deslumbrada por la noche
con destellos de luz mortales,
rozando los coches, los ojos como cabezas de alfiler,
te esperé cien años por las calles en blanco y negro
y tú viniste silbando.

Deslumbrada por la noche
con destellos de luz mortales,
dando patadas a las latas, perdida como un barco a la deriva.
Sí, perdí la cabeza, te amé y peor aún,
llegaste silvando.

Deslumbrada por la noche
con destellos de luz mortales.
¿Vas a amar la vida o simplemente dejarla pasar?
De nuestras noches fumando ya no queda nada,
más que las cenizas a la mañana siguiente.

En este vagón de metro, lleno del vértigo que es la vida,
en la siguiente estación, pequeño europeo,
coloca tu mano, que descienda por debajo de mi corazón.

Deslumbrada por la noche
con destellos de luz mortales.
Un último saludo, aunque sea con la mano.
Te esperé cien años por las calles en blanco y negro
y tú viniste silbando.

Haciendo eses

él era ese ciego
ella esa muda

él no cerraba la boca
ella tampoco sus oídos

él tenía demasiadas preguntas
ella se reservaba todas las respuestas

él sólo era un pobre demente
ella ataba bien sus cuerdas

él embadurnaba con sopa su barba
ella dejaba su otro brazo bajo la mesa

él escupía su última condena
ella le prestaba su servilleta

él nadaba sobre whisky
ella no sabía tirarse de cabeza

él deseó regalarle algunas flores
ella secó las que tenía

él lamentaba haber visto demasiado
ella quería salir y conocer más mundo

sin embargo ella parecía ser la ciega
porque a los ojos de cualquiera
él era un monstruo
y ella sin duda la bella

Born into this

Charles Bukowski

born like this
into this
as the chalk faces smile
as Mrs. Death laughs
as the elevators break
as political landscapes dissolve
as the supermarket bag boy holds a college degree
as the oily fish spit out their oily prey
as the sun is masked

we are
born like this
into this
into these carefully mad wars
into the sight of broken factory windows of emptiness
into bars where people no longer speak to each other
into fist fights that end as shootings and knifings

born into this
into hospitals which are so expensive that it’s cheaper to die
into lawyers who charge so much it’s cheaper to plead guilty
into a country where the jails are full and the madhouses closed
into a place where the masses elevate fools into rich heroes

born into this
walking and living through this
dying because of this
muted because of this
castrated
debauched
disinherited
because of this
fooled by this
used by this
pissed on by this
made crazy and sick by this
made violent
made inhuman
by this
the heart is blackened
the fingers reach for the throat
the gun
the knife
the bomb
the fingers reach toward an unresponsive god
the fingers reach for the bottle
the pill
the powder

we are born into this sorrowful deadliness
we are born into a government 60 years in debt
that soon will be unable to even pay the interest on that debt
and the banks will burn
money will be useless
there will be open and unpunished murder in the streets
it will be guns and roving mobs
land will be useless
food will become a diminishing return
nuclear power will be taken over by the many
explosions will continually shake the earth
radiated robot men will stalk each other
the rich and the chosen will watch from space platforms
Dante’s Inferno will be made to look like a children’s playground
the sun will not be seen and it will always be night
trees will die
all vegetation will die
radiated men will eat the flesh of radiated men
the sea will be poisoned
the lakes and rivers will vanish
rain will be the new gold
the rotting bodies of men and animals will stink in the dark wind
the last few survivors will be overtaken by new and hideous diseases
and the space platforms will be destroyed by attrition
the petering out of supplies
the natural effect of general decay
and there will be the most beautiful silence never heard

born out of that
the sun still hidden there
awaiting the next chapter

Juan Gelman – Callar (Mundar, 1930)

Una ola de amor que
va de mi cuerpo al tuyo es
una humana canción.
No canta, vuela entre
tu boca y mi verano
bajo el sol. El calendario no
tiene esta noche o fecha en su papel.
El manantial de vos
cae como vino en la copa
y el mundo calla sus desastres.
Gracias, mundo, por no ser más que mundo
y ninguna otra cosa.

27 gramos

27 gramos,
en vena,
uno tras otro
recorriendo suavemente
arterias
y demás carreteras secundarias
directos,
torrente sanguíneo mediante,
al centro del placer
del cerebro mismo.

27 segundos,
tan largos
como 27 días sin pan,
para subir al cielo,
de nuevo,
dejando
tras de mí
nubes y claros
y un corazón
que nació casi muerto.

27 pasos
para llegar el baño
y rezar de rodillas,
frente al inodoro,
vaciando
mente y vísceras,
desterrando
cañería abajo
mi alma ebria,
mi resaca de ti.

1 mañana
después de todo,
para desengancharme
de tu boca,
de tu cuello,
de tu vientre,
de tus piernas,
de tu pelo,
de tu piel
y tus entrañas.

1 cigarro
para echarme de tu lado
y desaparecer
tras las cortinas,
como humo
de la hoguera que no encendimos,
del fuego nunca provocado
por mecheros sin gas,
consumido
entre bambalinas.
1 mirada
para volver a caer
en el cielo
de tus sábanas estrelladas
al calor de tus besos
y reclamarte otra dosis
de 27 gramos
para desengancharme
otra vez
de ti.

Un as en la manga

Sientes frío
y no hay manta que arrope
ni cama que consuele
lo suficiente
para cerrar viejas heridas,
para pensarte dos veces
si levantarte
o esperar en ella
hasta la mañana siguiente.

Los días son tan cortos
como largas las noches.
Te faltan estrellas que contar,
postrada en el quicio de la ventana,
consumiendo horas de sueño,
cigarrillo tras cigarrillo,
con la radio
puesta bajita
en una esquina de la habitación.

Tienes la certeza
de que dios te odia,
pero tú le odias a él.
Te pisas las ojeras,
con la muerte tatuada en la cara,
de camino a la oficina,
pensando que quizás
otro diluvio universal
lo cambie todo.

Entonces descubres
una agradable sonrisa
que te mira,
desde unos tímidos ojos,
acercándose a ti
en algún lugar,
lejos de tu cueva,
al que te convencieron para ir
con no muchas ganas.

Descubres que,
sin darte cuenta cómo,
tenías un as en la manga
y has devuelto la sonrisa.
También algunas noches
pueden ser cortas.
Dios te seguirá odiando
pero poco importa lo que se le antoje.
¿O no?

Milagros

Milagros,
un pedazo de tierra
perdida en el inmenso océano,
tan lejos del mundo
que no se encuentra en los mapas
y su nombre no es más que un rumor.

Milagros,
un leve susurro,
unas pocas notas,
no más que un par de acordes
del que prendado quedó,
un músico en su ceguera.

Milagros,
un antiguo pueblo escondido
cuyas calles no tienen nombre,
donde el día quiere ser noche
y la noche tener
dos lunas que le acompañen.

Milagros,
donde la arena de las playas
es el argento de sus cabellos,
fino polvo de plata
que el mar que las baña
quiere robar celosa.

Milagros,
deseada por los dioses,
sirena de los hombres
que vagan sin rumbo
y puerto del único al que amó,
siendo su vida este músico.

Milagros,
de sus campos germinaron
siendo antes tierra yerma
generosos viñedos de hermosa uva
que alegraron con buen vino
a los que en su mesa comimos.

Milagros,
ella le dio nombre
a lo que creyeron divino,
pero que no se engañen
pues no fue ningún dios
cuando su corazón salvó el mío.

Milagros,
valiente mujer
que cuando paseaba
en vez de caminar bailaba,
hija del pasodoble
con banda de gaucho.

Una limosna

Mendigo los besos en copas vacías sedientas de carne
que arrastran el sueño de cientos de noches en vela
sin el abrigo de las sábanas de tus huesos.

Amanezco perdido sin el laberinto de tus curvas
escuchando los pájaros que aúllan a la Luna anunciando tu ida
sin billete de vuelta a tu lugar de partida.

Dormito en cajeros de bancos con cuentas sin saldo que pago a plazos,
con el aval de mis zapatos desgastados de salir a buscar tu mirada perdida
en la reducida inmensidad de la que fue nuestra habitación,
el precio de tu ausencia.

Te hago de menos saboreándote a sorbos en copas de más,
con lentas caladas del humo de tu recuerdo,
cansado y afónico de gritarte al oído que volvieran tus ojos a cruzarse con los míos.

Pongo en remojo las lágrimas que no lloro al aliento de las palabras
que escupían tus labios al amanecer del fin de mis días
en los que deseaba arrugar el tiempo que dejó de ser nuestro.

Malvivo muerto y sordo por el silencio de ver la vida pasar frente a mis ojos cegados
por dormir despierto las pesadillas que un día fueron nuestros sueños
hoy velados por el recuerdo de las sábanas que cubrieron nuestros besos y ahora mendigo.