Minientrada

Amor ebrio

Nada más conocerla, en una noche de verano, soñó con ella. En ese sueño se besaron, se enamoraron y el mundo pareció hacerles un hueco a pesar de todo.
Tan embriagados estaban que la resaca fue larga, pero también dulce, y cuando despertaron él le pidió la mano y el sueño fue real.

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Quiero ser un mono

Hace una calor de cojones, me sudan hasta los huevos y aquí estoy, intentando escribir algo después de mucho tiempo, creo que casi una semana, pero me parece toda una vida. Eso me alegra porque quiere decir, o así al menos lo entiendo yo, que soy capaz de morir y resucitar al cabo de 7 días, unos más tardo que algún funcionario. Normalmente muero el lunes, tras agonizar todo el domingo, resucitando los martes. Y es que los lunes suelen ser, son, muy jodidos. La reencarnación en uno mismo no está tan mal, visto lo visto, virgencita que me quede como estoy. Hablando de estar, que no de ser, estoy algo preocupado porque últimamente entra más trabajo que mujeres en mi casa, quizá por este motivo el otro día me sorprendí buscando scorts por internet, curiosidad… Y hallé una rusa con cuyo nombre no me quedé, pongamos que Melani. Melani vive a una parada de metro de mi casa, justo de camino a mi oficina. 21 añitos, morena, 95-60-90, francés natural, beso negro y todas las cerdadas que pueda imaginar, recibe en su apartamento de Antonio Machado y también a domicilio. Buenas fotos y mejores servicios. Alguna vez conocí alguien así, pero no creo que ésta fuera tan puta, al menos fuera de horario.

Al final todo se queda en el morbo, y el morbo por el morbo es un estúpido entretenimiento que los vídeos porno resuelven sin mayor problema ni gasto. La profesionalidad en estos asuntos enfría mucho el tema. Es mejor alguien más cercano y sano. Cuántos polvos habríamos echado a las novias de los colegas, las hermanas de los colegas, las amigas de sus novias o una melé con todas juntas… Esto me lleva a pensar que el reino animal nos lleva mucha ventaja en eso. Cuando vuelva a morir creo que voy a pasar de reencarnarme en mí mismo, quiero ser un chimpancé de zoo, quiero mear a los curiosos que se amontonen frente a mi jaula en sus estúpidas caras, quiero comer cacahuetes a mansalva y follarme a las monas que metan entre los barrotes de mis dominios… Eso es vida y no estar a las dos de la mañana bebiendo cerveza fría porque hasta las sábanas me sobran en la cama, sentado frente al ordenador y golpeando unas teclas que sólo escriben gilipolleces, tú bien lo sabes. Te hago de menos, añoro tu silencio, tu sonrisa mordida y esos ojos flirteando con el vacío que nos separa, tus menudas manos con esas uñas pintadas de rojo puta sosteniendo el taco y pegándome una soberana paliza al billar. Me gusta el universo que nos separa, planeta y satélite, y me gusta el jamón cortado fino de las lonchas de tus piernas. Pero aquí sigo, refrescando mi gaznate y escribiendo tonterías, cuando acabo de nacer y me parecen toda una vida los días que no te he visto.

Land Down Under

A cada cual la vida le enseña lo que le viene en gana, pero lo peor es que cada uno se queda con lo que le sale de sus genitales y al final el libre albedrío sólo sirve para perdernos aún más en la inmensidad del váter y no nos pongamos de acuerdo ni en el color de la mierda. Me la suda. Y me la sudan tus dudas, me la suda que no sepas qué hacer con tu vida y me la suda que pueda pasar con la mía. Al fin y al cabo eso es algo que se nos escurre de los dedos, y cualquiera que haya intentado pescar una atún con las manos o tirarse una gorda sudada sabe de lo que hablo. Ésto es tan cierto que, si cambias pescar por tirarse y viceversa, la frase adquiere aún más sentido (aunque el número de individuos que lo hayan hecho sea menor). De todas formas, todo aquel personaje, sujeto o mendrugo que se precie debería tener o haber tenido en su vida al menos un atún o una gorda, lo recomiendo encarecidamente. Como recomiendo haber viajado al Caribe, chupando de la pajita un licor de mango o papaya o una mierda de esas, tirado en una hamaca o similar, agarrando una gran mama con la otra mano (o un buen pepino si eres hembra) y escuchando Land Down Under. También lo recomiendo. Pero a lo que iba, al final todo resulta ser una gran farsa (enciende la televisión y sintoniza cualquier cadena), empezando por lo que pensamos y luego hacemos.

Alguien me dijo una vez, que a su vez había leído algo sobre otro alguien que comentaba unas palabras de algún científico, que el 90% de todo es mierda, es decir, pellejo, espuma, vacío, llámalo X. El mejor consejo que puedo dar es que intentes dejar siempre la piedra en tejado ajeno y que sea otro el que se triture el puto cerebro, si eso te parece egoísta míralo por el lado bueno, siempre habrá alguien que con tanta piedra se monte una choza. Otro consejo, bebe pacharán con hielo picado en copa ancha, es tan saludable como el sexo oral bien hecho, cualquiera que diga lo contrario miente. Trabaja lo necesario para luego poder malgastar el dinero, y si no te da róbalo, pero róbaselo al tipo que no lo malgaste, porque ese es subnormal. Y descansa, duerme un poco de vez en cuando, que tampoco viene mal, a mi me toca ahora. Soñaré, por ejemplo, que me follo un gran atún, un atún enorme.

Agosto, mes de miserias

Bueno, pues aquí estamos, a punto de entrar en agosto y sin revivir aun veranos pasados que siempre fueron mejores (¿como el de 2003?). Así que empieza agosto y a algunos nos pilla en pañales, nos pilla a los que no hemos hecho los deberes, como ir al gimnasio, ponernos a régimen o ir a la piscina a tomar el solecito, yo no he hecho nada de eso, me consta que algunos mamones que viven en zonas de playa como Málaga sí que los han hecho, y no sólo eso, sino que encima van depiladitos, y otras mamonas que están morenas todo el maldito año y lo mismo da que se hayan cuidado o no. Y eso me pone de mala hostia, porque cuando lleguen mis vacaciones y decida bajar a la playa voy a tener que tumbarme debajo de mi toalla para no montar el número, eso o salir de noche como acostumbro para no llamar tanto la atención.

Y es que agosto, junto con el resto de meses de verano, es el de las miserias humanas, porque lo que no haces en verano no lo haces nunca, el verano es la excusa perfecta para hacer aquello que en cualquier otra ocasión no te atreverías a hacer: dejar a tu pareja, ponerte en bolas delante de todo el mundo con la disculpa de que te de el solecito, beber hasta morir y ponerte otra vez en bolas con la disculpa del alcohol, aprovechar que estas alcoholizado y en bolas para emborrachar a esa tronca que te pone todo bruto e intentar tirártela, dejar a tu pareja, hacer ese trío que tanto tiempo llevabas deseando, hacer un calvo en grupo con tus amigos/as cuando pasa algún pibón por el paseo marítimo, dejar a tu pareja, tirarte a un/a extranjero/a o a todo un pelotón de ellos/as en lugares públicos, hacer botellón en la playa con hoguera incluida, hacerte el machote y romper un par de botellas, echar una carrera, bañarte en bolas y cascártela en grupo en el agua; llevar la música a todo trapo en el coche, dejar a tu pareja, pagar 1.000 eurostias (un mes de alquiler, gastos incluidos) por una semana de vacaciones, coquetear con descapotables y motos, hacer un simpa después de haber desahuciado las cocinas del bar, dejar a tu pareja… Deja a tu pareja en verano, es lo mejor, te vas de vacaciones sin la condicional, y si a la vuelta de vacaciones no has encontrado nada mejor siempre puedes volver con ella, la llamas, quedas, te la tiras y listo. A esperar otro año.

Así que miserables, un servidor os espera debajo de su toalla para emborracharnos, fornicar o lo que se tercie.

Julio sentencia

Julio, calor, insomnio, un Oporto, mujeres que jamás llegarán a ser más que un mal polvo en el mejor de los casos. Iván Ferreiro, Piratas, una docena de colillas amontonándose en un cenicero. Iván Ferreiro es un genio, de cuatro palabras saca un gran tema. Iván Ferreiro parece un muñeco pero también un buen tipo, y su mujer por lo visto es el doble que él, pero parecen montárselo bien. Más calor, humo y cáncer. James Blunt, ex-militar de mentirijilla, jamás volverá a encontrarse con esa bonita chica del metro, ni yo con muchas otras. Un camión de la basura. Ruido, más ruido. Silencio. Fernando Sánchez Dragó presenta una virginal novelista, la virginal novelista presenta su novela, más novelas históricas. Lo peor que puede parir la clase alta son más escritores que, lejos de toda originalidad, recurren a inventarse su propia realidad histórica. Vírgenes bastardos de clase alta, consumidores de Operación Triunfo, Friends primero y Sexo en Nueva York después, que lo más cerca que han tenido el horror y el miedo ha sido en el cine viendo Scary Movie. Las dos, hora peninsular. Sánchez Dragó si que sabe montárselo bien, con un poco de suerte después del programa se folla a la virgen novelista. Sánchez Dragó es un listo, está emparejado con una oriental que le permite tirarse a otras mujeres con la única condición de que no se enamore. ¿Quién puede enamorarse pudiendo joder con todo lo que se ponga por delante? Perdona, ¿tienes fuego?, vamos a joder. El sexo es bueno, tonifica el cuerpo y elimina toxinas y mala leche. El sexo engrandece a las personas aunque sólo sea por cinco minutos. Si hubiera más sexo mi compañera de curro no traería la cara y la mala leche que trae todas las mañanas, lo mismo un día de estos le hago un favor y le doy algo de dinero para que algún pobre diablo se acueste con ella. “We must never be apart”, “eres tú a quien yo adoro, siempre serás mi prostituta”, dice Smashing Pumpkins en Ava Adore. Lo cierto es que hay putas que han nacido para ser amadas, véase también la sección “Europa del este” de cualquier prostíbulo. Julio es un buen mes para viajar hacia el norte y escapar del calor, la Europa del este es un buen destino, Rumania, Chequia, Eslovaquia. En julio el sol sentencia, así que escapa si puedes. Maricón el último.

A-dios Hijo de Puta

Resulta que hay un Hijo de Puta con mayúsculas que se dedica a destrozar vidas, o mejor dicho, primero las crea para luego jugar con ellas a su propio antojo. Pues como decía, este Hijo de Puta debe contar con todo un casino en sus posesiones, una ruleta en la que en vez de números hay catástrofes, en vez de las jugadas “pase”, “manque”, “rojo”, “negro” y demás, una colección de enfermedades y dolencias de todo tipo. Supongo que tendrá también un Bingo, con el que en vez de cantar “LÍNEA” gracias a unas bolitas amarillas con numeritos, se cante “MUERTO” según el número de infartos que haya tenido la pobre representación de la malvada bolita amarilla, claro. Juega con nosotros como nosotros jugamos al Póquer, a la ruleta, a las tragaperras o al Bingo. Macabramente podría sacarme más símiles de la manga con juegos como “El Ahorcado”, “Buscaminas”, “Solitario”, “Hundir la Flota”, etc. Supongo que no seré el único desengañado, pero aún hay muchos a los que la Fe les ciega, millones de personas en el mundo que le defienden mientras el muy Hijo de Puta juega con nosotros.

Y es que un buen día, un cabeza de familia iba con su retoño, hecho ya un hombre, a comprar el pan y le alojaron dos balas en el cráneo delante de su hijo. O unos cuantos millares de personas tropezaron con un grupo de esquizofrénicos que decidieron estrellar unos cuantos aviones en los que iban contra dos rascacielos abarrotados de oficinas llenas de directivos, presidentes, presidentes adjuntos, coordinadores generales, gerentes, administrativos, secretarias, seniors, juniors, señoras de la limpieza, diseñadores, programadores, seguratas, repartidores, mensajeros, estilistas, representantes, becarios y demás empleados. O en según qué zonas, las mujeres dan a luz ocho o diez niños para intentar que alguno tenga la suerte de sobrevivir y pasar a Melilla… Como iba diciendo, un buen día, un hombre cercano a los sesenta, casado y con dos hijos, una buena persona que se había dedicado desde los catorce a trabajar para después poder sacar su familia adelante, sin meterse nunca con nadie, montando en bicicleta un sábado, como cualquier otro sábado desde hacía cuarenta años, tiene la mala suerte de cruzar una zona de grava en el arcén y abrirse la cabeza, encontrándose actualmente con un pie en el otro barrio y el otro en una silla de ruedas rodeado de enfermeros que le hagan incluso la digestión hasta sus restos. Pero todo tiene su lado positivo, podrían haber matado también el hijo en el primer caso, hay que dar gracias a Dios por ello, como hay que dar gracias a Dios porque aquel 11 de septiembre no hubieran 90.000 personas en las Torres Gemelas, o sólo unos cuantos milloncejos de personas mueran de hambre u otras enfermedades al año, o mi padre se quede vegetal en vez de haber esparcido el resto de sus sesos por el asfalto y haberla diñado en medio de la carretera. ¿He de dar gracias a Dios?

Sólo me queda una última pregunta: esos que le defienden, ¿son tan hijos de puta como Él o son meros corderillos en manos de Dios? Lo mejor sería que ese al que llaman Dios mire al menos para otro lado que no sea el mío.